En la situación actual de crisis general del
capitalismo, conseguir un trabajo se convierte en una odisea, especialmente
para la juventud (donde, recordamos, más de 5 de cada 10 jóvenes no tienen
trabajo). Dentro de este panorama desolador, en las webs especializadas en
empleo siempre están disponibles una serie de ofertas de trabajo en las que, si
además un candidato se apunta, suele ser llamado para una entrevista. Nos
referimos a los trabajos de comercial.
Quien decide aceptar este trabajo se
encontrará con una situación laboral de miseria: no tiene sueldo base, ha de
pagar autónomos todos los meses, no tiene horario de trabajo y ha de asumir
todos los costes relativos al trabajo que ha de realizar (como llamadas de
teléfono, transporte, comidas fuera de casa…)
Además, estas empresas se
configuran en un sistema piramidal y realizan todo tipo de trucos y artimañas
para unir al trabajador a la empresa, siendo calificadas estas empresas por
muchos ex-trabajadores como ''sectas''. Vayamos paso a paso.
Un comercial no cobra un sueldo. El
comercial no tiene sueldo base sino que gana un porcentaje o ''X'' € por cada
venta que hace. Evidentemente ello conlleva una inseguridad para el trabajador,
que no puede afrontar grandes gastos o incluso no puede ni alquilar un piso
pues no sabe cuánto ganará el mes que viene. Además, esta característica sumada
a la inexistencia de horario laboral hace que el comercial trabaje muchas horas
para poder conseguir unos ingresos dignos.
El comercial ha de pagar autónomos. Es
decir, dentro del dinero que gana una parte importante se va para esta
cuestión. No es motivo de este artículo desgranar los problemas que afectan
especialmente a los autónomos, pero son de sobra conocidos.
El comercial no tiene horario de
trabajo. Es la máxima expresión de una palabra que gusta mucho a la burguesía:
''flexibilidad''. Un comercial trabaja, en teoría, cuando quiere. Esto que
podría parecer ventajoso se aleja mucho de la realidad: un comercial trabaja
siempre que puede; es decir, siempre. Como hemos visto, al carecer de un sueldo
fijo y tener que afrontar una serie de gastos, un trabajador comercial suele
alargar sus jornadas laborales a 10 y 12 horas diarias para poder sobrevivir.
Evidentemente no tiene ni festivos ni vacaciones.
El comercial asume todos los gastos
derivados de su trabajo. Si es comercial ''a puerta fría'' (vende de puerta en
puerta), él se paga el transporte, las comidas, el alojamiento… Pero además
también paga las llamadas telefónicas para confirmar ventas o el acceso a internet.
Las empresas tienen un sistema
piramidal: por el cual se crean pequeños grupos de trabajo que tienen un
superior; y éste a su vez forma otro grupo con otro superior… y así hasta la
Junta Directiva de la Empresa. Los superiores (comúnmente llamados entrenadores)
reciben un porcentaje de la venta de su ''grupo''; por lo que, por cada venta
realizada por un comercial, se benefician directamente un número de personas
que no están contribuyendo a su trabajo.
Las empresas intentan aislar al
trabajador de su vida social y familiar y que desde entonces ésta sea la
empresa. Conocidos métodos para ello es la celebración de congresos
obligatorios con cierta frecuencia o la obligatoriedad de comer con ''tú
equipo''. Además, debemos tener en cuenta aquí el horario flexible del
trabajador por lo que éste no tiene tiempo para familia o amigos, se aísla e
estos y entra en un círculo en el cual su única vida es la empresa y el resto
de trabajadores, y sólo trabaja para ellos.
Por último y no menos importante, los
comerciales ofrecen un producto que, normalmente, es una estafa. Venden mejores
tarifas de luz o una nueva tarjeta de crédito con miles de ventajas pero la
realidad es que, tras esa oferta, se esconden una serie de intereses o tasas
que incrementan notablemente el precio del producto. El comercial sabe lo que
vende pero también necesita esas ventas para sobrevivir, obligándose por lo
tanto a venderlas y arriesgándose a ser descubierto por el futuro comprador con
las consecuencias que ello conlleva.
Este tipo de trabajo está en auge hoy en
día. Para las empresas supone un gran lucro: no tienen gastos en sueldos, si el
trabajador gana ellos ganan más y si el trabajador no realiza ninguna venta
tampoco supone ninguna pérdida para ellos. Además, las distintas características
que hemos explicado hacen que las empresas dispongan de unos trabajadores
entregados casi las 24h del día a su trabajo.
Desmontamos así con este artículo la
realidad del trabajador comercial; tipo de empleo que suele ser vendido como el
máximo ejemplo del empresario hecho a sí mismo, que trabaja duro y monta una
gran empresa. La realidad, como hemos visto, es diferente: precariedad y unas
ganancias de hambre.
