Los estudiantes universitarios cada día que
pasa ven nuevos obstáculos en su formación, la subida de tasas acompañada del
cada vez menor número de becas, supone para los estudiantes con menos recursos
la imposibilidad de terminar sus estudios. El destrozo de la educación pública
es mayor cada día que pasa, el despido continuado de trabajadores
universitarios y profesores, junto con una cada vez menor inversión en
educación nos encaminan a un futuro muy negro, donde solo los niños ricos
podrán estudiar.
Junto a estos obstáculos en el camino
que los estudiantes tenemos que ir salvando, en algunas carreras terminar el
grado ya no es suficiente para poder ejercer una profesión. En algunos casos,
como ocurre en Derecho, ejemplo al que recurro por conocer la situación de
primera mano, terminar el grado ya no es suficiente para poder colegiarte en el
Colegio de Abogados, ahora es necesario realizar un máster y posteriormente un
examen,
lo que supone estar formándote dos años más, con el coste que ello
conlleva y con la dificultad añadida de encontrar un trabajo en el que tu
esfuerzo se remunere y no donde te veas obligado a trabajar durante meses con
la esperanza de que en un futuro te harán un contrato. Tras un año de clases,
el máster obliga a realizar prácticas en despachos, prácticas que como es
lógico son fundamentales para una buena formación, pero el problema radica en
las condiciones de trabajo, ya que realizar esas prácticas donde la
remuneración es una incógnita, nos obliga a los estudiantes a vivir de nuestras
familias.
La ley 34/2006, de 30 de octubre, sobre
el acceso a las profesiones de Abogado y Procurador de los Tribunales, es la
que impuso esta obligación de realizar el máster de acceso a la abogacía para
poder ejercer como abogados. Se impuso en el 2006, pero como hasta el año
pasado no comenzaron a darse estos másteres en las universidades españolas, la
situación es de completo desorden. Hoy día siguen los debates sobre si habrá o
no que hacer el examen después de terminar el máster o sobre si una vez hecho
ya será posible colegiarse. Cada universidad, como ya ocurría en el grado
(menos mal que nos vendieron bolonia como un plan que igualaría los grados de
modo que no hubiera grandes diferencias entre una universidad y otra), ha
realizado su propio máster, de modo que entre el programa de unas y otras
universidades hay notables diferencias, aún siendo un máster de carácter
obligatorio para desempeñar la misma actividad.
A parte de las diferencias a la hora del
estudio, en lo económico son brutales. El mismo máster puede variar en la Comunidad de Madrid, de
3.000 euros a 7.000 euros, hablando siempre de precios de universidades
públicas, no incluyo precios en las privadas por razones obvias, en otras
universidades de España, nos encontramos que este mismo máster se llega a
impartir por 1800 euros. Precios que la mayor parte de los estudiantes sufren
cada día más para poder pagarlos.
De todos modos no voy a negar que
realizar el máster de abogacía es un elemento importante en la formación para
desempeñar en un futuro la abogacía, ya que lamentablemente terminar el grado
no supone tener conocimientos suficientes para desempeñar la actividad
profesional, siendo necesario adquirir mayores conocimientos.
Por lo tanto es necesario que los estudiantes luchen
unidos por sus derechos, por una educación pública gratuita y de calidad,
contra el capital, que lo único que busca son jóvenes a los que esclavizar.
