“
España se ha convertido en un país de asesinos y asesinados, un país donde se
detiene a la gente por capricho, y se la tortura después de detenerla, y luego,
se la mata … Un país donde ya no hay tribunales que merezcan ese nombre, ni
jueces imparciales, ni abogados que defiendan a los procesados, ni derechos, ni
garantías, nada, solo fosas abiertas en las tapias de los
cementerios.” Almudena
Grandes.
En España, se oyen, de nuevo voces que claman justicia. Voces y
gritos que resuenan más allá de nuestras fronteras. Después de muchos años de
silencio y mentiras, los familiares de los “desaparecidos” del franquismos,
reclaman la verdad, sin recurrir a la venganza. Verdad y justicia. Nada más,
pero nada menos.
Sin abandonar jamás, sin rendirnos, durante muchas décadas
imploramos esa justicia y esa verdad en este país. Pero jamás la obtuvimos.
Nuestras demandas legales, nuestras voces, nuestros gritos …, se
perdieron al igual que los quejidos de nuestros familiares en el largo y oscuro
silencio de la noche de este país, demostrándonos una vez más que la ley, … que
la justicia poco o nada tiene que ver con la verdad, porque cuando la ley toma
partido por una postura determinada e intransigente, hablar de igualdad es poco
menos que una quimera. Es poco menos que un gran engaño.
Ya hemos aprendido parte de esa verdad, conociendo .. las
detenciones en el trabajo, en el campo ,en la fábrica, en el dormitorio
de sus casas … las detenciones en plena para ser llevados a las frías y sucias
paredes de un lúgubre calabozo…, de los ultrajes,… de los golpes y
humillaciones … antes de ser despojados de todas sus pertenencias, objetos
personales y documentos que acreditasen su identidad,… el miedo, el
horror, el terror, todo eso fueron y son hechos ciertos. Todo lo demás, el
paredón, los disparos, la oscura fosa común.. la ocultación de sus cuerpos, la
desaparición física y documental , … es la dolorosa verdad.
Una verdad que comenzaron ayer a conocer en primera persona en
Sevilla el relator de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Pablo de
Greif a través de los testimonios y la aportación de pruebas de familiares y
Asociaciones Memoralistas, procedentes de todas las provincias de
Andalucía, para vergüenza una vez más de la justicia de este país.
La voz de la memoria, … nuestra memoria … comenzó a pronunciar
nombres, .. a contar historias, a mostrar los rostros … a gritar y pedir
justicia. ¡¡ Justicia universal¡¡ entre sollozos y largos silencios. Una
justicia, que antes o después, sin ningún lugar a dudas llegara. Aquí o allí.
Porque estamos decididos a romper el silencio y con la voz de la memoria …
salir de él. Para que de una vez por todas se conozca la verdad.
Rafael Espino Navarro
rAFAEL eSPINO nAVARR
