"Manejar
con soltura los diferentes tipos y formas que adopta el salario, los diferentes
juegos palabreros que la burguesía y sus catarriberas disponen para mejor
engañar se hace imprescindible"
"El
salario del miedo", película ítalo-francesa de mediados del siglo pasado
que aborda alguna circunstancia del por qué y cómo la clase obrera está
sometida en el capitalismo al horror del salario y ha de aceptar salarios de
miedo y miseria.
Manejar
con soltura los diferentes tipos y formas que adopta el salario, los diferentes
juegos palabreros que la burguesía y sus catarriberas disponen para mejor
engañar se hace imprescindible. Manejarnos en su tejido de términos y, a la vez
disponer de nuestros propios conceptos se convierte en arma importante en los
argumentos a esgrimir en la lucha ideológica. Así que: salario
real es la
cantidad monetaria exacta que permite vivir el presente y reproducir la fuerza
de trabajo para el día futuro. Su alza o su baja repercuten directa y
sustancialmente en la capacidad de vida de la clase trabajadora.
Así,
asistencia sanitaria, copago, control por las mutuas de bajas laborales,
asistencia educacional como becas, matrículas, comedores, o asistencia a
dependientes, orfandad o ancianidad, es decir, prestaciones diversas son
clasificadas como salario indirecto. Sin
embargo, por su incidencia en la vida real de la clase, su aumento o
disminución repercuten en su capacidad de vida. A pesar de su diferenciación
legal son salario real.
Como su
propio nombre indica, salario nominal es la cantidad expresada en la nómina.
Puede modificarse, o no, sin que hasta un cierto límite afecte a la capacidad
de compra (por ejemplo, obviando las trampas burguesas, cuando se aumenta el
salario nominal de acuerdo con el I.P.C.). En la actualidad hay un concienzudo
ataque por rebajar el nominal desmesuradamente, afectando de manera importante
al salario real, receptor de todos los golpes.
Además,
nos encontramos con prestaciones fundamentales como desempleo y jubilación. Su
marco es el del llamadosalario
diferido. Para todos nosotros es clara la importante repercusión
de un avance o retroceso en esos ámbitos sea cual sea la modalidad que adopten.
Hay
otro tipo de salario, muy en la sombra, pero en el que deberíamos incidir e
insistir más por su capacidad para explicar el punto de la crisis de
sobreacumulación actual y conocer los límites de la lucha de clase a la que
está sometido el capital: el salario relativo. El
situado en la dialéctica entre la parte, o porción, de la jornada en la que la
clase trabaja para sí misma, o sea, percibe lo históricamente necesario para
vivir, (necesaria) y la parte de la jornada que trabaja para el patrón (excedente).
A tener muy en cuenta: cuanto más reducida la parte de jornada necesaria, menos
margen queda en el futuro para extraer plusvalía que capitalizar/valorizar.
Salario
relativo nos lleva de la mano a plusvalía relativa.
Ahí se encuentra el centro neurálgico de agresión de la burguesía para
sobrepasar la actual crisis de sobreacumulación y suprimir o atenuar la senda
decreciente de la tasa de ganancia. De ahí su feroz y desaforada agresión
contra el salario real, que la parte de trabajo necesario disminuya al mínimo.
Reducir el salario real hasta el mínimo histórico actual. Soterrarlo varios
niveles del necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo. La parte de
la jornada necesaria ha de ser reducida sustancialmente a fin de revertir el
descenso de la tasa de ganancia. Y ante esa cuestión fundamental no hay
retroceso hacia celestiales estados de bienestar, nada importa si hay mayor o
menor consumo al interior de la clase obrera propia, ni opción para políticas
económicas más o menos keynesianas. Y no se trata únicamente del Estado
español.
Hay que
insistir. Sólo así, entendiendo la continua dialéctica del trabajo
necesario/excedente y su plasmación en el salario relativo podemos entender el
capital en su momento actual. Sólo así el descomunal paro. Su obsesiva acción
"pro reformas". Su repulsiva iniciativa para intentar bajar los
salarios nominales en más de un 40% (limpieza de Madrid, Panrico y tantos
otros). Sólo así la congelación del salario mínimo, sobre el que ya intentarán
su desmantelamiento. Al igual que el previsto ataque a la prestación por
desempleo. Sólo así su mentirosa argumentación para aumentar los años de
cotización para la jubilación, alargarla e insistir en prolongarla todavía más.
Sólo así el paulatino pero incesante aumento de los copagos.
Y
muchas cosas más que se quedan sin decir, pero que cualquier trabajadora/r
puede alegar desde su propia experiencia.
Lo
importante para hacerles frente es transmitir las experiencias positivas de
luchas habidas, la importancia creciente de los CUO, la necesidad de
organizarse en ellos para escapar de los salarios de mie…do y ahuyentar el
horror-terror del salario capitalista y emprender nuevas relaciones de producción:
socialismo-comunismo.
Julio
Mínguez
