Los datos de la EPA del 4º
trimestre de 2012 expresan la continua profundización de la crisis del
capitalismo español, que condena a la clase obrera y a los
sectores populares a un profundo deterioro de sus condiciones materiales de
vida. La clase obrera tiene a 6 millones de sus miembros en paro, lo que
constituye un nuevo hito que no tardará mucho tiempo en verse superado y
agravado en el marco de la crisis estructural capitalista. La estrategia de la
oligarquía -para tratar de superar su crisis- se sustenta prioritariamente en
el aumento de la tasa de explotación, mediante la liquidación del máximo de
derechos laborales, sociales y civiles, y una práctica radical de terrorismo
patronal dentro de los centros de trabajo, como parte de la guerra general
de la burguesía contra la clase obrera.
Aún con todas las dificultades
que se expresaron en el desarrollo de la última Huelga General -el 14-N-, la
clase obrera está elevando su capacidad de contestación a esta situación; y hoy
-para imponerse- la dictadura del capital se tiene que enfrentar a una
creciente contestación obrera y popular; aunque por ahora, ésta, sea una contestación
con un alto grado de desorientación al carecer de una previa estrategia
conscientemente definida.
En esta dialéctica de la
lucha de clases -en la que de forma embrionaria se empieza a articular el contraataque
de los trabajadores y trabajadoras-, el bloque dominante oligárquico–burgués
enfrenta también una profunda crisis institucional, en la que la
superestructura del sistema va siendo cada vez más cuestionada por las masas
obreras. Es, en este marco, en el que no podemos descartar que la intencionada
socialización mediática de la corrupción política generalizada -que forma
parte del código genético del capitalismo y que hoy se centra en la denuncia de
la corrupción en el PP-, el descrédito público de la monarquía y el repentino
órdago independentista de la burguesía catalana; estén siendo
instrumentalizados en un intento planificado de llevar la situación política a
un nivel tan alto de deterioro formal que conduzca a las masas populares a justificar
-de forma subordinada- el giro autoritario que necesita la oligarquía desde el
inicio de la crisis, y al que le es totalmente funcional el discurso de “que se vayan todos”. Un
gobierno autoritario que, bajo el paraguas de “gobierno de tecnócratas”,
imponga -rápidamente- una nueva
reforma laboral, elimine definitivamente la negociación colectiva, cancele el
derecho de huelga y recorte el de manifestación, e imponga la privatización
total de los servicios públicos, e incremente la participación en todos los
escenarios de la guerra imperialista. La propia formalidad democrático burguesa
se ha convertido hoy en un estorbo para una clase dominante que, muy
probablemente, necesita con urgencia un gobierno no subordinado a un proceso
electoral, y más disciplinado a la UE y el FMI, en el que la dictadura del
capital se ejerza de una forma más explícita.
Frente a esta realidad
-extremadamente grave-, el Partido Comunista siempre trabajará con las masas
obreras y populares en el sentido de organizar y armar la contraofensiva. Una
vez más, la tarea de fundirnos con esas masas elevando su nivel de conciencia
política, se convierte en la tarea prioritaria para todos los revolucionarios y
revolucionarias. Ese es el eje central del programa de las luchas obreras, en
el que consignas como: la nacionalización de la banca y de los sectores
estratégicos de la economía, la salida del euro, la UE y la OTAN, la
reivindicación de una prestación universal de desempleo, la oposición a los
recortes y privatizaciones, y la unidad obrera por encima del fraccionamiento
sindical avanzando en la organización de Comités de Unidad Obrera (CUO), se
colocan en el orden del día.
Luchamos por un proyecto
radicalmente distinto de sociedad, basado en el protagonismo de las masas, y en
el que el poder obrero y popular -y el objetivo del socialismo-comunismo-, se
constituyan en el nuevo paradigma social por el que se organice la lucha obrera
frente a la dictadura del capital.
Hoy nuestro presente, y
nuestro futuro, se enfrentan de una manera apremiante a la disyuntiva Socialismo
o Barbarie. La alternativa está fuera del sistema capitalista, hoy ya no es
posible esperar nada positivo para nuestros intereses en el seno de esta
sociedad dominada por la burguesía.
Definitivamente no hay “salida
social” a la crisis dentro del sistema capitalista, como demuestra la
realidad de los gobiernos de “progreso” PSOE-IU, que aplican los mismos
recortes sociales que el gobierno central del PP por mandato del capital.
Tampoco el simple cambio de la forma en la jefatura del estado (monarquía vs
república), sin cuestionar al sistema capitalista, será un avance para los intereses
de la mayoría social, ni ayudará a resolver los problemas de la clase obrera y
de los sectores populares.
La única salida democrática posible es la que sitúe con claridad el
objetivo de la derrota y liquidación de las clases dominantes, y la de
todos sus representantes políticos, acabando con este sistema
económico y social en descomposición, e irremisiblemente dictatorial y violento. Para ello la clase
obrera debe organizar su propia política de alianzas en el Frente Obrero y
Popular por el Socialismo, amplio bloque social de masas hegemonizado por
los intereses de la clase obrera.
Ante la crisis general del
sistema capitalista la clase obrera
necesita asumir un discurso y un
marco de intervención propios, que
garanticen su independencia con respecto a las clases dominantes. Ello es una
necesidad prioritaria para encauzar con
eficacia la capacidad de lucha del pueblo y su actual grado de movilización. El
Partido Comunista, con su intervención de masas, se convierte en la herramienta que necesita la clase obrera para conseguir
estos objetivos. El PCPE llama a la clase obrera y a los sectores populares a
luchar consecuentemente contra cualquier agresión y a rearmar la contestación,
impulsando y desarrollando la unidad de la clase, haciendo de la herramienta de
la Huelga General y de la movilización continuada la fuerza más eficaz
para combatir a un enemigo de clase que no puede sobrevivir si no es aumentando
la explotación; y que nos lleva hoy a una situación de semiesclavitud en la que
una parte no pequeña de la clase obrera del país trabaja ya por debajo del
valor de reposición de su fuerza de trabajo, y otra -cada vez mayor- es condenada
al paro indefinido.
¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!
SOLO LA PROPIEDAD SOCIALISTA RESOLVERÁ LAS
NECESIDADES DEL PUEBLO
POR
EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO
