Fernando Madina avanza que denunciará el
trato vejatorio de los agentes que le arrestaron en Miami por "no respetar
los derechos humanos"
Su
rostro era un poema. Fernando Madina, líder de Reincidentes, llegaba
a Madrid después de su "terrorífica" experiencia en Estados Unidos. Fue en el
aeropuerto de Miami donde fue detenido. En un correccional de la ciudad pasó tres días
incomunicado, obligando a su grupo a cancelar el
concierto que
iban a realizar en Ecuador (Así te hemos narrado en
directo la rueda de prensa)
El cantante ha anunciado que interpondrá una demanda judicial contra, previsiblemente, los agentes que le arrestaron en EEUU por "no respetar los derechos humanos". "Me robaron la cartera, hasta la tarjeta de Mercadona", ha explicado en una rueda de prensa que no ha tenido desperdicio.
El cantante ha anunciado que interpondrá una demanda judicial contra, previsiblemente, los agentes que le arrestaron en EEUU por "no respetar los derechos humanos". "Me robaron la cartera, hasta la tarjeta de Mercadona", ha explicado en una rueda de prensa que no ha tenido desperdicio.
Madina
ha narrado paso por paso todos los
acontecimientos que tuvieron lugar el pasado fin de semana, desde su arresto
hasta su puesta en libertad. El cantante ha explicado que aprovecharon su
escala en Miami, que en un principio iba a durar tres horas y media, para tomar
"unas hamburguesas y unas cervezas. Yo hablo muy alto
y quizás en otros sitios es un comportamiento inadecuado.
Cuando llego a la puerta de embarque me dice un señor que huelo a alcohol y
que no paso. Que no volaba ni de coña", relata Madina
sobre el supuesto motivo de su denuncia. "En cuestión de minuto y medio
pensé que el vuelo del día siguiente podría ir lleno, peligrando nuestra
actuación en Quito, a la que iba a acudir el presidente Rafael Correa. Apelé a
la humanidad del señor y traté de explicarle que no viajábamos por placer, sino
por trabajo, pero no hubo manera. En ese momento ya me da el calentón y es
cuando tiro la bolsa al suelo enfadado y hago el gesto de que está loco.
Justo en ese momento ya me estaban esposando por la espalda dos agentes",
prosigue Madina.
Fue
ahí cuando empezó el verdadero infierno del músico:
"Una vez detenido, en Estados Unidos, eres escoria. Culpable hasta que se
desmuestre lo contrario", denuncia el sevillano. Una vez detenido fue
fichado y trasladado a una sala con unas 90 personas donde se realizan juicios
rápidos por videoconferencia. "Allí había de todo, un chico pidiendo
morfina, un acusado ante el juez, etc. De repente nos expulsaron a golpes de la
sala y no hubo juicio". Una situación que alargó la detención de Madina y
que supuso la cancelación definitiva del concierto en Ecuador: el domingo ya no
podría ser juzgado y no llegaría a tiempo -el grupo, que permanecía bajo la
incertidumbre de no saber nada de su cantante, llegó hasta realizar la prueba
de sonido para su concierto pero Madina nunca llegó-. "Me llevaron a
prisión y me pusieron el famoso traje naranja y un vídeo sobre lo que hay que hacer
si te violan en la cárcel", narraba con cara de indignación el líder de
Reincidentes.
Madina
ha explicado que en prisión existía una mafia interna que ofrecía su puesta en
libertad a cambio de 1.000 dólares. Una práctica usual, según ha explicado el
cantante, que no recibió "ningún papel", sólo "el número de
preso y el motivo de la denuncia", recuerda. "La primera persona que
me da los buenos días en tres días fue el juez. Le explico mi situación y al
instante anula el caso y me felicita por tener 47 años y tener una banda de
rock". Madina se ha mostrado muy duro respecto al trato
"vejatorio" recibido por la policía y al funcionamiento de la
democracia estadounidense: "Estados Unidos vive en el medio, en la
esquizofrenia. Su autodefensa desde los atentados del 11-S se ha convertido en
una paranoia. Son los reyes del miedo y del capitalismo. No voy a pasar nunca
más por allí. No se nos ha perdido nada allí".
Preguntado por
si el ministro Wert le había llamado tras su polémica detención, el cantante de
Reincidentes ha respondido con ironía que seguro que tenía mucho trabajo, mucho
que "cortar" y sobre todo que "recortar".
Articulo extraidode Publico.es
