Importante resolución del PCPE. Diciembre 2.013
El Comité Ejecutivo del PCPE hizo pública esta semana una detallada e
importante resolución, en la que sitúa los ejes principales de la actual
situación de lucha de clases. En un llamamiento explícito a “romper las
cadenas” que oprimen a los trabajadores y trabajadoras, en el marco de un
capitalismo que “se convierte en dictadura férrea”.
El comunicado de los
comunistas caracteriza también con precisión la naturaleza de la crisis
capitalista, “una crisis de sobreproducción como expresión concreta de la
crisis general y estructural del sistema capitalista de dominación”. En este
contexto, finaliza, “la lucha es el único camino” y el Partido Comunista de los
Pueblos de España la organización que asume la responsabilidad de dirigir a la
clase obrera por el socialismo-comunismo.
La resolución, que reproducimos íntegramente, se presenta bajo el título
“El camino para la liberación de la clase obrera es la lucha por el poder
obrero y la revolución socialista”.
RESOLUCIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL PCPE.
EL CAMINO PARA LA LIBERACIÓN DE LA CLASE OBRERA ES LA LUCHA POR EL PODER
OBRERO Y LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA.
Las organizaciones oportunistas -con sus propuestas de conciliación de
clases- colaboran con la oligarquía en la guerra general contra la clase
obrera.
1.- El PCPE llama a la clase obrera a romper las cadenas de la opresión.
El Comité Ejecutivo del Partido Comunista de los Pueblos de España llama a
los trabajadores, a las trabajadoras, a la juventud obrera y a los/las
pensionistas a levantar su lucha contra el actual sistema político de
dominación, que solo ofrece explotación y miseria. El PCPE llama a fortalecer
las filas del partido de la clase obrera para avanzar hacia la construcción de
la sociedad socialista-comunista.
El camino a seguir por el pueblo trabajador es el de terminar con la
opresión y -a través de su lucha-, conquistar la emancipación de toda la
sociedad, acabando con el capitalismo. Sus leyes son las cadenas que nos oprimen,
y la clase obrera no tiene otra opción de futuro que romper esas cadenas para
avanzar hacia su libertad.
2.- El capitalismo español se convierte en dictadura férrea para tratar de
superar esta crisis.
Para tratar de salvar al capitalismo la oligarquía española está robando a
la clase obrera de este país todo el valor creado por su trabajo. El opaco
rescate bancario (más de 200 mil millones de euros), la reducción de las
pensiones (50 mil millones de euros), la reducción salarial en la función
pública, el recorte de becas, la bajada de salarios, etc. son sólo una muestra
-parcial- del saqueo de toda la economía del país por parte de las clases
parasitarias. El gobierno del PSOE ayer, como hoy el gobierno del PP, junto con
los gobiernos autonómicos de CiU, PNV, CC, IU, etc., aplican esta misma
política con firmeza dictatorial. Ninguno de estos gobiernos ha renunciado a la
estrategia de privatización de todo el sector público, transfiriendo la
propiedad estatal a propiedad privada capitalista. Se demuestra en la práctica,
una vez más, la afirmación de Carlos Marx: El gobierno es el consejo de
administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.
La clase obrera y los sectores populares están siendo sometidos a un brutal
aumento de la explotación por la oligarquía española, que encuentra en la
reducción del precio de la fuerza de trabajo el único elemento flexible de su
sistema económico. Esta oligarquía se apoya en las estructuras imperialistas de
la UE para reforzar su posición de clase dominante. Endesa, Panrico, La Caixa,
Mercadona, Pescanova, BBVA, Repsol, Banco Santander, Acciona, Telefónica, FCC,
etc., son algunos de los grandes grupos monopolistas que ejercen una brutal
dictadura utilizando la coartada de una cada vez más menguada democracia
burguesa. El aumento de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo lleva a la
clase obrera a un empobrecimiento creciente y a unas miserables condiciones de
vida, hasta el extremo de la malnutrición infantil que afecta a una parte significativa
de los hijos e hijas de la clase obrera. Hoy, en nuestro país, la mayoría
social, entrega su vida entera -desde su nacimiento a su muerte- a los
intereses parasitarios de ese capital monopolista.
La última fase expansiva del capitalismo español facilitó al actual bloque
de poder la estabilidad de los consensos necesarios para el mantenimiento y
legitimación del sistema de dominación, pero hoy, la quiebra económica del
capitalismo, lleva en paralelo a una profunda crisis institucional, que afecta
a todo el sistema de dominación: crisis del sistema de partidos, crisis de la
monarquía, crisis de la unidad del Estado, crisis del sistema judicial, etc. En
estas condiciones una parte de la burguesía catalana considera que ha llegado
su oportunidad para buscar salidas particulares a la crisis general del
capitalismo, desarrollando una estrategia para tratar de conservar la
iniciativa política en Catalunya, buscando configurar unas nuevas relaciones
políticas para mantenerse como clase hegemónica, lo cual -entre otras cosas-
provoca enormes contradicciones en el bloque oligárquico-burgués que ejerce hoy
su dominio en el Estado; contradicciones que, siendo ajenas a la clase obrera,
deben ser aprovechadas por ésta para hacer valer sus propios intereses. Distraer
a la clase obrera de la lucha de clases, y colocarla detrás de su estrategia,
es un objetivo no disimulado de la burguesía catalana; que, de prosperar, sería
un auténtico balón de oxígeno para consolidar su sistema de dominación, y a su
vez para el mismo capitalismo español en su conjunto. El fortalecimiento de
todas las estructuras de organización de la unidad revolucionaria de la clase
obrera, se convierte en un objetivo de primer orden para los trabajadores y las
trabajadoras, tanto de Catalunya como del resto del Estado.
El reciente 30 aniversario de la Constitución también puso de manifiesto la
profundidad de la crisis institucional. El disciplinado cierre de filas que
permitió, durante todos los años anteriores, mantener el tabú sobre la posibilidad
de reformar la constitución se ha quebrado. Hoy se expresan diferentes
intereses del bloque dominante, sobre lo que ya se muestra como el inevitable
cuestionamiento de los consensos acordados al final de la dictadura anterior,
en la llamada “transición política”. Ahora se pondrá en marcha una nueva
estrategia “para cambiar algo para que todo siga igual”, donde con pragmatismo
la burguesía buscará acuerdos con los sectores oportunistas para reeditar una
nueva versión de los pactos que hace treinta años le permitieron consolidar su
dominación a la muerte de Franco. Ante esta situación la clase obrera tiene que
responder con su propio programa de clase, haciendo de la propuesta de
República Socialista, de carácter confederal, la seña de identidad de sus
intereses, sustentada en una política de alianzas expresada en el Frente Obrero
y Popular para la conquista del poder obrero y la sociedad socialista.
El engañoso modelo que permitió a la burguesía española mantener un
acelerado proceso de acumulación de capital durante trece años (1994-2007) ha
quebrado, y no es un modelo recuperable, ni fácilmente reconvertible. Esa
estrategia planificada por las clases dominantes –y de corto recorrido-, fue
una huida hacia adelante desde la crisis de inicios de los noventa (que a su
vez deviene de la crisis de los setenta), que a fin de cuentas no hizo más que
situar de nuevo a la burguesía al borde del precipicio, ahora en una situación
de riesgo de muerte aún mayor.
Hoy las clases explotadoras, necesitan organizar otra forma de capitalismo
para tratar de mantener su actual posición hegemónica. Un capitalismo más
dictatorial, y que impondrá una mayor desigualdad social. Y esta nueva fase
desesperada -si la oligarquía consigue consolidarla- será un paso más en el
camino sin retorno hacia su destrucción total. La burguesía sabe que esto es
así, y por ello, de forma apresurada, trata de conformar todo un nuevo marco
jurídico represivo; se tramita un nuevo endurecimiento del Código Penal, se
pone en cuestión el derecho de huelga, se elimina la negociación colectiva, se
aprueba una nueva Ley de Seguridad Ciudadana y se asigna un papel policial a la
seguridad privada; el próximo paso -cuando la burguesía sienta a sus espaldas
el aliento de la clase obrera combatiente- será la militarización de todos los
cuerpos de policía, como desarrollo de la imparable espiral represiva a la que
está obligada para tratar de mantener su antisocial sistema.
El sistema capitalista internacional se mueve en las mismas coordenadas de
parasitismo y descomposición. Las potencias imperialistas, la OTAN y otras
alianzas imperialistas interestatales, desarrollan una guerra general contra la
Humanidad, que se extiende por todo el Planeta. El pillaje y el saqueo, la
destrucción del medio natural para tratar de incrementar las ganancias, las
guerras imperialistas, el terrorismo de estado que gana mayor capacidad
criminal utilizando tecnologías de última generación, la militarización de la
economía con el constante incremento del gasto armamentista, la vigilancia y el
espionaje universales, etc., son la auténtica careta de la formación
capitalista mundial en su fase de agotamiento histórico, el imperialismo. La
burguesía está dispuesta a cometer los más terribles crímenes para tratar de conservar
su hegemonía, como ayer hizo recurriendo al fascismo hoy avanza hacia un estado
policial-militar que le permita el ejercicio mundial de la violencia extrema
para el logro de sus fines, sometiendo violentamente a la clase obrera
internacional. Todas las fracciones de la burguesía se alinean con esta
posición de forma disciplinada. Hoy es más cierta que nunca antes, la
afirmación: “socialismo o barbarie”.
3.- La crisis es una crisis de sobreproducción como expresión concreta de
la crisis general y estructural del sistema capitalista de dominación.
Obreros, obreras, la burguesía dicta todos los días nuevas leyes para
someternos a la esclavitud, para arrebatarnos todos nuestros derechos y para
aumentar la explotación como nunca hizo en la historia. No estamos volviendo al
siglo XIX -como se oye decir con frecuencia-, sino que este es el capitalismo
que existirá en el siglo XXI hasta que lo derrote la clase obrera,
destruyéndolo hasta sus cimientos.
Es una crisis sin salida para el capitalismo. No es posible recuperar la
tasa de ganancia con el modelo capitalista impuesto hasta la fecha, por ello el
futuro en el capitalismo será de un aumento desmedido de su carácter
dictatorial y de la explotación de la clase obrera empobrecida al extremo.
Estamos viendo la forma concreta que toma hay la crisis general del sistema
capitalista que se inició a principios del siglo XX. Es una crisis de
sobreproducción que el capitalismo trata de resolver -como siempre- con un
violento proceso de destrucción de fuerzas productivas: paro, desvalorización
de capital, cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, robo bancario,
etc.
El gobierno de la oligarquía -ya sea el PP, el PSOE, o una alianza con
participación del oportunismo representado por IU y otras fuerzas “de
izquierda”- no tiene solución para unas cifras de paro que se mantendrán
durante un largo período en el rango de los cinco o seis millones. Una de las
tantas consecuencias de esta situación será la pérdida de 2,6 millones de
habitantes en los próximos diez años en todo el Estado. Se confirma así un
panorama de retrocesos progresivos en las condiciones de vida de la mayoría
obrera y popular, caracterizado por el empobrecimiento, la expulsión de
altísimos porcentajes de mujeres del mercado laboral para destinarlas al
cuidado y la reproducción familiar, la sobreexplotación, la pérdida del futuro
para gran parte de la juventud y las constantes agresiones al colectivo de
pensionistas que llevan a un deterioro generalizado de sus condiciones generales
de vida (sin sanidad ni medicamentos, sin asistencia social, abandonado y
empobrecido).
4.- La lucha obrera es el camino.
El altísimo desarrollo de las fuerzas productivas -que el sistema
capitalista no puede poner a producir porque aumentaría aún más su crisis-,
entra en irresoluble contradicción con las relaciones de producción
(capitalistas) y sienta las bases para el imparable cambio social. Hoy la clase
obrera -poniendo en uso el altísimo desarrollo científico y tecnológico
existente- tiene la posibilidad de producir cuanto la Humanidad necesita para
satisfacer sus necesidades vitales; son las leyes del capitalismo y la
propiedad privada de los medios de producción las que impiden el desarrollo de
estas capacidades sociales.
Llegó el momento de colocar en la agenda de la clase obrera la lucha por el
socialismo-comunismo como un objetivo del presente. Y la clase obrera no está
sola en esta tarea, otros sectores populares (autónomos, pequeños productores,
campesinado pobre), objetivamente se irán inclinando por esta orientación
revolucionaria. Se está conformando así el bloque social que, liderado por la
clase obrera, llevará a la derrota de las clases parasitarias hoy dominantes.
El capitalismo español trata de mantener en los centros de trabajo su poder
absoluto mediante un auténtico estado de terror contra la clase obrera, que
tiene que ser contestado con la lucha obrera combatiente; porque hoy renunciar
a la defensa de nuestros derechos y agachar la cabeza significa -más que nunca-,
facilitar el camino a la patronal para aumentar la explotación y arrebatar
cualquier derecho a los trabajadores y trabajadoras. Por ello los colectivos
obreros más combatientes, que han protagonizado numerosas huelgas en estos
años, son un ejemplo a seguir por el resto de los trabajadores y trabajadoras,
porque demuestran que la lucha es posible y necesaria.
La Huelga General es, en las condiciones actuales, la herramienta más
potente para la defensa de nuestros derechos. Junto a ella las luchas
parciales, de empresas y de sector, están aportando una acumulación de
experiencia y capacidad de combate que hemos de multiplicar uniendo todas las
luchas en una lucha general del proletariado contra la burguesía, por el poder
obrero y por el socialismo-comunismo. Una clase obrera curtida en la lucha
consecuente por la defensa de sus derechos hará avanzar sus posiciones, y
tirará del resto de la clase para situarla a la altura de las necesidades
históricas del momento. Sin miedo a la represión, sin temor a los despidos y a
todo tipo de represalia empresarial, la clase obrera tiene que ir al combate
con determinación de victoria.
Los Comités para la Unidad Obrera (CUO) son la mejor respuesta organizativa
de la clase obrera a las necesidades del momento, para avanzar en la unidad de
la clase y terminar con el fraccionamiento sindical que debilita las luchas.
5.- El Partido Comunista es el partido de la clase obrera. La oligarquía no
podrá parar la firme voluntad de las trabajadoras y los trabajadores de caminar
hacia su emancipación.
El bloque dominante se encuentra en una difícil situación para mantener su
posición hegemónica en la sociedad, pero este bloque no caerá si la clase
obrera no se organiza para aprovechar este momento y lanzar todas sus fuerzas
en una lucha de contraataque decidido hasta la victoria.
Victoria que no se alcanzará sin la organización coordinada de todas las
luchas obreras, victoria que necesita de un proyecto político propio para
derrotar al enemigo de clase de una manera definitiva, victoria que necesita
dirección política y lucha por el poder obrero. No habrá victoria si no se lucha
con el horizonte estratégico del socialismo-comunismo.
El PCPE nació hace treinta años, como síntesis superadora de toda la
experiencia revolucionaria del Partido Comunista en nuestro país, y tiene la
firme determinación de llevar a la clase obrera hasta la victoria, hasta el
poder obrero y hasta la derrota absoluta de la parasitaria oligarquía que nos
domina.
El PCPE asume el reto de preparar a la clase obrera para la lucha y para el
combate, con moral de victoria, y ello será posible a pesar de la represión
patronal y del estado policial cuando la clase tenga plena confianza en sus
propias fuerzas, en su Partido y en un futuro socialista-comunista. No hay
enemigo grande para la clase obrera cuando lucha organizadamente a la ofensiva.
No aceptaremos la miseria y la esclavitud que el capitalismo nos depara, no
aceptaremos la resignación, ni las humillaciones. Nuestra confianza en la clase
obrera nos hace fuertes, no sabemos lo que es el miedo en la lucha, nos
levantaremos una y otra vez hasta conseguir la unidad de toda la clase obrera
en el combate por su emancipación. Demostraremos que somos vanguardia por
nuestras convicciones, por nuestro proyecto y por nuestra práctica política
militante.
Nuestro objetivo es finalizar cuanto antes con el tiempo de la burguesía
española como clase dominante, su derrota llegará más pronto que tarde, el
Partido Comunista trabaja por estar a la cabeza de todas las luchas y no
descansará hasta la victoria, hasta arrasar con los últimos vestigios de
explotación.
POR LA SALIDA DEL €-UE-OTAN
POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA
POR EL PODER OBRERO Y EL SOCIALISMO-COMUNISMO
