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24 de octubre de 2015

ESPAÑA Y LA OTAN: 6 CLAVES SOBRE LA PRESENCIA DE LA ALIANZA ATLÁNTICA EN NUESTRO PAÍS.-

1.- El origen del vínculo trasatlántico
La ubicación geográfica de nuestro país despertó el interés del imperialismo norteamericano a mediados del siglo pasado. Los acuerdos propuestos, en 1953, por el presidente Eisenhower a las autoridades franquistas se daban en un marco general de fuerte aislamiento y desprestigio de la Dictadura en el exterior, y contenían un total de tres convenios: uno sobre la Ayuda para la Mutua Defensa, otro para la Ayuda Económica y un último de naturaleza defensiva. Todo ello permitía a la Dictadura romper paulatinamente con su condición de paria internacional, además de la parcial modernización del Ejército español y una moderada compensación económica a cambio de la instalación de un total de cuatro grandes bases militares, tres de ellas aéreas –Torrejón de Ardoz, Morón, y Zaragoza– y una naval –Rota–.
El establecimiento de tan estrecha relación sería un elemento indispensable para la inserción plena de España en las dinámicas y tendencias del imperialismo internacional, que sentaba las bases para su adhesión futura a las estructuras militares europeas y trasatlánticas con los Estados Unidos como principal valedor.

2.- OTAN, de entrada no
La incorporación plena de España a la estructura militar de la OTAN puede ser considerada como una de las más claras muestras del compromiso adquirido por parte de la oligarquía española con el imperialismo estadounidense, incluso tras la finalización de la dictadura franquista. Si bien ya, de manera previa a la celebración de las primeras elecciones tras la muerte del dictador Franco, el presidente Carlos Arias Navarro anunciaba, a comienzos de 1976, la posible incorporación de España a la Alianza Atlántica, tal cuestión no sería objeto de debate parlamentario hasta 1981, cuando el presidente Calvo Sotelo recomendaba su tramitación en la Cámara Baja pese a la oposición del PSOE y el PCE. Dos semanas después, fue aceptada la adhesión con 180 votos a favor, 126 en contra y 2 abstenciones, decisión ratificada un mes después autorizando al Gobierno el cursar petición formal de incorporación a la OTAN, que se terminaría efectuando el 30 de mayo de 1982 como miembro número 16.
Después de dejar en suspenso el proceso de integración, tras su victoria electoral en las elecciones de 1982, los socialistas, liderados por el ínclito Felipe González, terminarían decantándose fervorosamente por ella ante la celebración del referéndum de 1986, bajo una serie de condiciones tales como la reducción progresiva de la presencia militar estadounidense en suelo español, la recuperación de la soberanía española sobre el Peñón de Gibraltar o la no incorporación de España a la estructura y actividades militares de la OTAN. Huelga decir que tales condiciones terminarían siendo desatendidas, cuando no violadas flagrantemente, tras la victoria del “Sí” en el referéndum.
3.- La presencia militar estadounidense en España
A partir de entonces, las concesiones realizadas por la oligarquía española al imperialismo norteamericano no harían sino acrecentarse, teniendo en 1989 un hito sin precedentes: la ratificación del Convenio de Colaboración para la Defensa, que aún hoy rige el marco general de las estrechas relaciones en materia militar entre los Estados Unidos y España con determinadas modificaciones. La última de estas enmiendas, solicitada por los EEUU en 2012 y ratificada mediante procedimiento de urgencia en junio del presente año, permite el despliegue permanente de una fuerza militar de respuesta a la crisis en la base aérea de Morón de la Frontera, que permita al imperialismo norteamericano defender de forma más resuelta sus intereses en África y Oriente Medio gracias a la presencia de hasta 3.000 infantes de Marina.
De este modo, España se convierte en el país que, de forma relativa, está experimentado un mayor crecimiento de la presencia militar estadounidense, aunque otros países hayan albergado tradicionalmente un mayor número de tropas norteamericanas. Si en 2008 había 1130 militares estadounidenses en nuestro país, a comienzos del presente año la cifra ascendía a 2721, ampliable en otros 2150. Ello supondría un incremento del 400% de la presencia militar estadounidense en nuestro suelo.
4.- El vínculo trasatlántico 62 años después
Con la implementación de su nuevo concepto estratégico en el año 2010, la OTAN procedería a la creación de una nueva estructura de mandos y distribución geográfica de Cuarteles Generales de la Alianza. Como producto de dicha transformación, España acogería uno de los dos Centros de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC), localizado en el municipio madrileño de Torrejón de Ardoz. Dicho centro, sin duda alguna el más trascendental para la estructura militar del conjunto de sus instalaciones atlánticas sobre nuestro suelo, tiene en la actualidad la responsabilidad de todas las operaciones aéreas de la región sur de Europa. Asimismo, España cede hoy a la Alianza Atlántica el Centro de Excelencia contra Artefactos Explosivos Improvisados, situado en el municipio madrileño de Hoyo de Manzanares, además del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad en el municipio valenciano de Bétera. 
Otra aportación fundamental, que incardina plenamente a España en la estructura militar del imperialismo trasatlántico, es el permiso de estacionamiento en la Base Naval de Rota a cuatro destructores de la Marina estadounidenses clase “Arleigh Burke” equipados con el sistema de combate AEGIS, parte fundamental de la arquitectura del Sistema de Defensa contra Misiles Balísticos de la OTAN, más conocido como “Escudo anti-misiles”.
5- España, pupilo aventajado del imperialismo
Desde el punto de vista económico, los sucesivos Gobiernos de nuestro país han mostrado, de forma reiterada, su pleno compromiso con la OTAN, alcanzando el dudoso honor de ser su séptimo contribuyente en lo que a financiación directa se refiere –aquella desembolsada por los Gobiernos nacionales ante cualquier requerimiento–. Además, España, como miembro activo de la Alianza Atlántica, ocupa un destacado papel en términos de financiación indirecta –la realizada a través de las respectivas partidas de Defensa de los Presupuestos Generales en forma de soldados, equipamiento o armamento–, siendo el quinto país que mayor número de tropas dispone para la ejecución de las operaciones lideradas por la OTAN.
En la actualidad, España participa en un total de 5 misiones de la Alianza Atlántica, entre las que es posible destacar, por número de efectivos destinados, “Apoyo a Turquía” (130), “Ocean Shield” en el Cuerno de África (240), “Apoyo a Irak” (300) y “Resolute Support” en Afganistán (435). Desde su ingreso en la estructura militar, España ha participado en más de 60 operaciones y misiones de diferente naturaleza y duración a lo largo de todo el globo.
6.- Trident Juncture 2015: a bayoneta calada
Durante los próximos meses de octubre y noviembre se realizará en España, Italia y Portugal el ejercicio de alta visibilidad más importante y con mayor despliegue de tropas realizado en la historia de la Alianza Atlántica, denominado “Trident Juncture 2015”. Durante este ejercicio, 30.000 soldados de hasta 35 países serán desplegados en 16 localizaciones –la mitad de ellas ubicadas en nuestro país–, con un doble objetivo: el adiestramiento conjunto de una fuerza multinacional de tales dimensiones y la arrogante y, pretendidamente disuasoria, demostración de las capacidades militares del imperialismo trasatlántico utilizables ante cualquier eventualidad que pueda contravenir sus intereses. Durante 17 días, los cielos de España, Portugal e Italia serán sobrevolados por 129 aviones y 16 helicópteros; sus aguas más cercanas serán surcadas por 53 buques y siete submarinos.
La contribución de España a la realización de estos nuevos ejercicios de la OTAN, que no hacen sino ratificar el papel de España como actor fundamental en los conflictos bélicos que se avecinan, ascenderá a un total de 8.000 soldados, la más numerosa de todo el ejercicio