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25 de junio de 2013

LOS CRÍMENES DE UN PUEBLO VIII CRÍMENES, ASESINATOS Y SUICIDIOS COMETIDOS EN AGUILAR DE LA FRONTERA DURANTE EL SIGLO XX, EL SUICIDIO DEL EMPLEADO MUNICIPAL. 1928

El día 13 de noviembre de 1928, en los inmediaciones de la sierra de Córdoba, muy cerca de la capital, un hombre ponía fin a su vida disparándose un tiro en la cabeza. El suicida es de Aguilar de la Frontera, es empleado municipal y trabaja de representante de arbitrios de carnes frescas.
 Un solo disparo en la cabeza de una pistola Browning ha puesto fin a su vida y la noticia del suicidio ha corrido como la pólvora a primera hora de mañana en toda la capital, donde no se habla de otra cosa.

 Un cazador a primera hora de la mañana, descubrió el dantesco escenario en las inmediaciones del barrio de Los Chismas, en dirección a Los Arenales. En un lado del carril, halló a un hombre tendido y muerto, dando inmediatamente parte de lo sucedido en el cuartel de la Arruzafilla. Inmediatamente la guardia civil, se ha personado en el lugar, dando parte al juzgado de guardia, personándose el juez en el lugar donde se encuentra el cadáver del suicida.
 El suicida se encuentra en la posición de cubito supino y presenta una herida por arma de fuego en la cabeza, con orificio de entrada en la región temporal derecha y de salida por el ojo izquierdo con pérdida del globo ocular. El cadáver viste un traje elegante de estambre a listas, sombrero de fieltro claro y zapatos nuevos.
 En una de las manos que se encuentran entre las piernas conserva agarrada una bala de pistola y en la otra todavía sostiene una pistola automática marca Victoria, del calibre 7,65.
 En el dedo anular de la mano derecha, lleva un anillo de oro con las iniciales J. R. Al lado del cadáver, en el suelo, se encuentra esparcido una paquete de cigarrillos y una caja de cerillas. El cadáver, se encontraba mojado por la escarcha de la mañana y la pistola levemente enmohecida por la humedad.
 La guardia civil, revisa el cadáver y encuentra en uno de los bolsillos de la chaqueta un documento que facilita su identidad.
 El suicida se llama J. R.G., es de Aguilar de la Frontera y trabaja como empleado municipal de arbitrios de la carne. Tiene 33 años y es de pequeña estatura.
 Junto a los documentos también aparecen en los bolsillos del traje un número de lotería nacional, con el número 22.436 y un billete de ferrocarril picado de Aguilar a Córdoba con el regreso pagado. También dos pesetas y quince céntimos en metálico.
 Por los testimonios recogidos en el atestado de la guardia civil, se sabe que el suicida ha estado todo el fin de semana en Córdoba, donde ha sido visto en varias ventas, por lo que pudo quitarse la vida entre la noche del domingo y la mañana del lunes.
Nadie pudo aclarar jamás las causas por las que J.R. decidió quitarse la vida aquella madrugada. El juez autorizó el traslado del cadáver al Cementerio de Nuestra Señora de la Salud en Córdoba, donde le practicaron la autopsia, antes de proceder a su entierro.
J. R., estaba casado, y dejo dos hijos huérfanos. Hacia ocho días que faltaba de su casa y nadie sabía donde estaba. Parece ser que observaba una vida algo irregular y que los días que falto de su casa los paso en Córdoba, donde se le vio recorrer varías ventas de las afueras en compañía de mujeres de vida alegre.
                                                                                                                         Autor. Rafael Espino Navarro